| CURSO PEDAGOGIA: CÓMO ENSEÑAR BIEN |
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Dominar el currículo no basta para enseñar bien . Saber lo que se enseña es bueno, saberlo enseñar es aún mejor. El dominio curricular del docente, siendo necesario, es insuficiente para garantizar buenos resultados. Seguramente, la vida los ha colocado, reiteradas veces delante de profesores muy expertos en su materia, pero a la vez pésimos docentes, completamente ajenos a las necesidades y posibilidades de sus estudiantes o intolerantes y fácilmente irritables ante sus dificultades. Por si eso fuera poco, evaluaciones sobre el rendimiento escolar, realizadas en diversos países latinoamericanos, han puesto en evidencia, la fuerte relación existente entre mejores logros de aprendizaje y ciertas características del profesor, que no pasan por su «dominio del curso» sino por sus habilidades pedagógicas. Algunas de estas cualidades destacables son, por ejemplo: las altas expectativas que coloca en las posibilidades de sus alumnos, su disposición a apoyar a los que tienen mayores dificultades, el uso correctivo y no sancionador que hace de los resultados de las evaluaciones que efectúa en clase, su capacidad de construir un clima lo suficientemente acogedor como para propiciar una identificación muy alta de los estudiantes con la clase y la escuela, entre otros. A nadie, en su sano juicio, se le ocurriría cuestionar la necesidad de aumentar el dominio de los docentes sobre los contenidos del currículo. Es evidente que los maestros requieren poder demostrar, mínimamente, los mismos conocimientos y capacidades que sus alumnos deberían lograr, con su ayuda. No cabe duda que los estudiantes que tienen profesores que saben lo que enseñan tienen, mayores posibilidades de aprender mejor que aquellos a quienes les tocó un maestro que no sabe lo que dice. No obstante, lo que los docentes tienen que enseñar ahora, no es a recordar datos, conceptos y fórmulas, sino a utilizar esos conocimientos y procedimientos, de manera creativa, para resolver problemas o lograr determinados objetivos en ámbitos y circunstancias diversas. Para lo primero, era innecesario pensar, bastaba repetir. Para lo segundo, aprender a pensar y a producir ideas originales es indispensable. Entonces, cabe preguntarse ¿un docente que tiene un alto dominio curricular está automáticamente habilitado para enseñar a pensar? Las evidencias de que ambas cualidades, siendo necesarias, no van forzosamente juntas. Más aún, si la identificación de los alumnos con la clase, el aprendizaje y la escuela resulta tan esencial para obtener mejores rendimientos, es imprescindible contar con docentes que sepan motivar, influir sobre su estado de ánimo, sostenerlos ante eventuales frustraciones, distinguir las mejores aptitudes de cada uno y saber aprovecharlas, construir un ambiente acogedor y distendido, basado en la confianza y la colaboración mutuas. Se puede saber mucha matemática y, a la vez, no saber cómo se construyen relaciones humanas de esta calidad en el aula. Los estudios demuestran que este aspecto juega a favor de mejores resultados y es eso lo que se bebe lograr.
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